Ataques provocan un periodismo más fuerte

Ruth Merino presentó recientemente su poemarío Geografía Solitaria (foto suministrada)

La prensa pone más énfasis en la investigación destaca la periodista Ruth Merino en entrevista con Reportero Digital Puerto Rico

Por Karina Rojas, Arianis Cabán, Frances Félix, Karilisse Colón, Cristina López, Mariely Figueroa, Gilnaliz Mulero, Sariana Pérez, Nievelis González y Sarimar Mateo

Especial para Reportero Digital Puerto Rico

Los ataques que ha recibido la prensa en tiempos recientes por parte de políticos que buscan manipular la opinión pública y la proliferación de “noticias falsas” de fuentes que procuran desinformar a los ciudadanos han convertido al periodismo en uno más fuerte.

Así opinó la veterana periodista Ruth Merino al reflexionar sobre los retos actuales de esta profesión, cuyos integrantes se mueven más que nunca a investigar y corroborar todas las informaciones que reciben, según destacó en entrevista con Reportero Digital Puerto Rico.

¿Encuentra diferencias entre el periodismo que ejerció en los inicios de su carrera y el periodismo actual?

RM: “Las diferencias son tecnológicas. Los géneros no han cambiado tanto. Al comienzo de mi carrera jamás tuve una grabadora. En ese entonces había que memorizar y sobre todo tomar buenas notas. Se necesitaba mucha memoria para luego escribir las historias con detalles. Pero hoy, debido a las denuncias y a los ataques tan fuertes que ha recibido el periodismo por la ola de noticias falsas, la labor periodística actualmente es más fuerte en la investigación y la corroboración de los datos. Ahora el periodista tiene una conciencia más clara y tiende a corroborar más todo lo que le dicen. Es por eso que el periodismo ahora es más fuerte”.

A su juicio, ¿cuál es el valor principal del periodismo?

RM: “El principal valor que tiene el periodismo es que nos permite conocer lo que está pasando en nuestra sociedad. No hay otro profesional que se dedique a buscar la información, revisar que la información esta correcta, y luego entregársela al público para que sepa cómo está funcionando su mundo, su sociedad. Un ejemplo muy bueno lo tenemos en este momento, ¿Y cuál es el valor que tiene el periodismo justo en este momento en medio de la pandemia? Que ellos son los que nos están contando las historias. Los periodistas son los que se están exponiendo. Están cubriendo, yendo a los hospitales, entrevistando. No están haciendo las cosas por estar en riesgo sino por informar… La principal razón de ser del periodismo es que nos cuenta historias de la vida real, de la actualidad. Son historias importantes para que nosotros conozcamos donde estamos parados como sociedad”.

¿Cuál ha sido el mayor obstáculo que ha tenido que superar en su trabajo como periodista?

RM: “El mayor obstáculo para mí es que yo en el fondo soy y siempre he sido más bien una persona bien tímida, pero quería ser periodista. Una de las primeras asignaciones que me tocó a mí en el periódico donde yo trabajaba en Chile fue ir a hablar con una familia en la que el esposo había desaparecido. En ese momento tenía 20 años. Caminando por un pasillo largo en dirección al apartamento donde vivía la familia, voy pensando ¿cómo rayos les voy a hablar? En que lío me metí. ¿Qué voy a decir? ¿Qué voy a preguntar? ¿Cómo voy a entrar en ese círculo familiar donde hay tanta presión? ¿Me van a cerrar la puerta en las narices? De momento, me di cuenta de algo. Sí me cierran la puerta, no es a mí, es a la reportera. A mí no, a mí no me conocen. Yo soy yo, pero la reportera es otra cosa. La reportera se atreve porque ese es su trabajo. Seguí avanzando. Toque a la puerta. Abrió una persona y le dije mi nombre es tal, soy de tal periódico, vengo a hablar porque su esposo, me dice el jefe de redacción que ha sido declarado desaparecido. Si esto es para usted muy difícil hablarlo conmigo, voy a entender y no voy a insistir. La esposa me dijo: pase, por favor, y me conto toda la historia… Nunca la gente me cerró la puerta, pero la timidez siempre fue parte mía y la he tenido que vencer transformándola cuando yo soy la periodista”.

¿Durante su desarrollo como periodista tenía un modelo a emular?

RM: “Muchos, gracias a Dios. Cuando llegue al periódico El Mundo encontré colegas que dominaban la profesión y algunos de ellos, no todos, estaban muy contentos de compartir lo que sabían con el que llegaba…La persona que es generosa con su conocimiento puede ser un modelo para uno…Además, uno aprende mucho leyendo a los grandes escritores que comenzaron su carrera como periodista y uno de ellos, por supuesto, es Gabriel García Márquez, quien comenzó su carrera produciendo textos para el periódico El Tiempo. Él escribió un libro que se llama “Noticia de un secuestro”. Ahí él es un puro periodista, contando algo que era perfectamente cierto, trágico, dramático y basado en una entrevista que hizo. Para mi, él es un modelo, un maestro para los periodistas”.

¿Qué cambiaría de nuestro sistema para que un periodista pueda realizar mejor su trabajo?

RM: “Diría que un problema en todos los países es el intentar ocultar información. Ahora mismo en Puerto Rico se firmaron unas leyes -las firmó el exgobernador (Ricardo) Rosselló en su último día en la gobernación- que dificultan aún más el acceso a la información pública y esto es serio…Esta es una democracia y eso es lo que yo cambiaría (estas leyes). Además, cambiaría también la manera de ver la situación (sobre estos temas) por parte del público. Cada vez que esto surge, el público dice: ‘Ah bueno, pero esto es asunto de periodistas, de empresarios…No, estos son los periodistas buscando que todo el mundo tenga la información necesaria de cómo su gobierno funciona”.

¿Cuál ha sido la entrevista más difícil que ha hecho y por qué?

RM: “Dos compañeros, Isabel Cintrón, Juan Ramos López, y yo fuimos a entrevistar al exgobernador Luis Muñoz Marín. Fue la última entrevista que él hizo. Doña Inés permitió esa entrevista. Fuimos a su casa en Trujillo Alto. Éramos tres reporteros entrevistando a Don Luis. Fue difícil porque Don Luis murió varios meses después. Él ya no estaba bien de salud, pero tenía muchos deseos de comunicarse con nosotros, muchos deseos, de contestar todas nuestras preguntas con la mayor amabilidad y atención, pero se notaba su fragilidad. Por eso fue difícil para nosotros hacer la entrevista. Uno le tenía respeto a Don Luis y lo veía frágil y eso humanamente a uno le llega”.

¿Cuál ha sido el momento más retador o la situación más peligrosa que ha tenido que enfrentar como periodista?

RM: “Como reportera del periódico El Mundo, me mandarin a cubrir una marcha en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Cuando llego, dejo mi carro como a tres cuadras, en un lugar seguro. Al llegar me doy cuenta de que no había nadie, ni se escuchaba nada. Yo estaba como sorprendida. Pensé ¿para qué me mandaron a cubrir esto? Si aquí no hay nada ni nadie. Luego me encuentro con cuatro policías y me preguntan: ‘¿usted que hace aquí?’ Les respondo: Soy Ruth Merino del periódico El Mundo y vengo a cubrir lo que está pasando, pero veo que no está pasando nada. Uno de ellos me pregunta: ‘¿no escucha los tiros?’ Nunca en mi vida había escuchado unos tiros. Al momento me mandan a entrar a una farmacia con un paquetón de gente adentro refugiada. Todas las personas de esa calle se habían refugiado en los diferentes establecimientos. Algo sorprendente porque mientras todo eso pasaba yo caminaba tranquilamente por esa calle. ‘’

En su carrera periodística ha desempeñado distintas labores, ¿cual es su favorita?

RM: “Reportera. Me encantó ser editora, pero ser reportera en mi país durante 15 años y luego aquí en Puerto Rico es el privilegio mas extraordinario de mi vida. Siendo reportera pude conocer de manera diferente a Puerto Rico, desde sus caseríos, hasta entrevistas al gobierno. Eso fue excelente”.

¿Qué consejo principal puede dar a los estudiantes para ser exitosos como periodistas?

RM: Prepárate desde el primer instante. Ese sería mi consejo. Estudiar periodismo ayuda muchísimo porque desde el primer día el estudiante va captando lo que es esta profesión. En una escuela de periodismo se enseña también el proceso de edición que es tan importante. Aprendí muchísimo con los editores, los profesores que editaban mis historias como los editores que trabajaban conmigo en el periódico y no me dejaban pasar una.

¿Qué se necesita para ser un buen profesional y destacarse en la carrera del periodismo?

RM:“En primer lugar, tener un entusiasmo extraordinario por esta profesión. La gente con talento para escribir puede hacer mucho más dinero en relaciones públicas y en publicidad, pero los que aman el periodismo, con sueldos menores que en campos como los que acabo de mencionar, son algo muy especial. El deseo de comunicar, el deseo de investigar, el deseo de ir a las comunidades donde a lo mejor nadie más iría, pero uno va… Eso es lo que se necesita, pasión por el reporterismo en primera instancia. La persona que tiene esa pasión le va bien”.

¿Como evalúa el periodismo en Puerto Rico en comparación con otros países?

RM:“Cada país tiene que tener un periodismo que responda a su realidad y a la cultura de ese país. De manera que el periodismo puertorriqueño yo diría que responde a una cultura de acá, a unas necesidades específicas que hay en esta sociedad, que es una sociedad compleja…El periodismo de Puerto Rico responde a las necesidades de Puerto Rico y cubre lo que es necesario. Podríamos estar hacienda más, indudablemente. Pero, no hay forma de comparar las cosas de acá con las de allá, afortunadamente. Hay países en los cuales el periodismo se practica con un grado tan alto de valentía personal que yo admiro a esos periodistas…Fui a Honduras a dar un taller en un hotel y mandaron un escolta. Siguieron insistiendo en que me tenía que acompañar un escolta. Habían asesinado a seis periodistas ese año. Aunque yo era de otro país y no presentaba una amenaza para nadie, de todas maneras ellos estaban
tomando precaución”.

¿Cuál es el trabajo periodístico que más satisfacción le genera?

RM: “Me encanta el reporterismo y me encanta escribir, de manera que yo diría que ahí hay una gran satisfacción. Pero también hay una gran satisfacción trabajando con el reportero y editando la historia correcta con mucho respeto al reportero y a su capacidad, a su trabajo intenso de buscar la información… Ese intercambio con el reportero para mi ha sido importante como editor. En fin, es difícil para mí decir que me gusta más el periodismo”.

¿Qué preparación lleva a cabo para redactar su columna en El Nuevo Día?

RM: “Yo investigo los temas. Escojo el tema que pienso vale la pena para el público y escojo el tema y empiezo a investigar. Ahora mismo el internet es una maravilla para cualquier periodista, no solamente para la investigación que uno pueda hacer de cualquier tema sino por los periódicos que están disponibles…Pienso en lo que puede ser interesante, en lo que puede ayudar en un momento dado. Yo escribí una columna que se llama un Hombre Optimista y lo base en una entrevista que hice en Guayanilla a una persona que estaba muy afectada por los terremotos, pero que estaba muy optimista, a pesar de su problema de salud que era muy grande. A mi me pareció importante demostrar que en mitad de toda la tragedia había esta persona risueña, dispuesta a disfrutar de todas las cosas buenas de la vida. De modo que esa columna la escribí pensando en el lector”.

¿Qué es lo más que le motiva diariamente para ejercer el periodismo?

RM: “Aparte de las dos columnas que escribo al mes para el periódico El Nuevo Día, estoy activa en proyectos propios. Ahora mismo un proyecto tuve que dejarlo en suspenso debido a la pandemia, pero cuando retomemos la vida normal voy a continuar. En ese proyecto estoy utilizando todas las estrategias que aprendí en el periodismo…Es un proyecto mío con otra compañera periodista. Aparte tengo otro proyecto creativo. Ese no está relacionado con el periodismo, está relacionado con la música y con la poesía”.

¿Qué la inspiró a escribir poesía?

RM: “El gusto. Yo escribo poesía desde que tengo ocho años… Tenía que ocultarlas en mi casa porque si mis hermanas las encontraban se morían de la risa. Así que oculté mi poesía por muchos años, hasta que decidí no continuar ocultándola. Me encanta. Me gusta la poesía porque me gusta el sonido de las palabras…Empecé a escribir pequeños versos cortitos, pero la música del idioma -en todo el idioma existe música- eso me llama a la atención; el ritmo de la rima que viene casi sin uno darse cuenta. Me gusta escribir poesía, la sigo escribiendo y la seguiré escribiendo”.

¿En Geografía Solitaria, tiene usted algún poema con el cual se identifica más?

RM: “Hay un poema que comienza: ‘Me propongo escribir para empezar la laboriosa tarea de encontrarme porque detrás de rostros que nunca fueron míos acostumbre tantas veces a ocultarme. Así acallé lo que fui por tantas horas, que al final me perdí y ya no supe hallarme’. Ese poema corresponde a un momento de mi vida en el que realmente ocurrieron una serie de situaciones fuertes y yo tuve que actuar de maneras que eran diferentes, nuevas, adaptándome a los momentos que estaba viviendo. De manera que es un poema que revela bastante de mí. Hay otros poemas que tienen un significado, pero ese quizá sea un buen ejemplo”.

¿Cómo ha hecho para balancear su vida periodística profesional y su vida personal?

RM: “A los 13 años, decidí ser periodista. Me preparé de diferentes maneras. Estudié periodismo en mi país y con unas becas pude irme a estudiar periodismo a Estados Unidos. Había escogido una carrera que no iba a dejar a un lado. Siempre pensé, tengo dos opciones: una me puedo casar, dos puedo no casarme. Si no encuentro a una persona que este dispuesta a entenderme y saber el compromiso que tengo con mi carrera no me caso, me quedo por mi cuenta tranquila. Entonces me encontré con una persona de Puerto Rico que entendió perfectamente bien. Él tenía su propia carrera y yo la mía y ambos nos entendimos en ese plano. Yo no me hubiera podido casar con nadie que no pudiera entender los horarios que tenemos los periodistas, nunca me hubiera podido casar con un hombre celoso. Eso yo lo sabía antemano. A Luis, mi esposo, que falleció hace algunos años, no se le pasaba por la mente nada de eso. Era una persona completamente fabulosa en ese punto de vista. Yo con hombre celoso ni a la esquina. Como mujer periodista nos íbamos con los fotógrafos a cualquier parte a Culebra, Ponce, a Mayagüez y con los horarios que teníamos, un tipo celoso sería imposible. Por eso, debía entender que mi carrera era importante, entender mi horario y también la parte de confianza mutua de ambos. Por eso fue que me casé y logré un matrimonio bastante bueno en el cual ambos entendíamos y nos apoyamos”.

¿Ha sentido discrimen de sus colegas periodistas en la isla por ser chilena?

RM: “Mira como yo siempre vi las cosas. Nunca pensé que había prejuiciosos. Nunca en mi vida entera he pensado que hay prejuicios en contra mía por ser mujer, aunque al principio de mi carrera por supuesto que lo hubo. Pero yo no me daba cuenta, yo pensaba que eran gajes del oficio, que a todo el mundo le pasaban. Después, descubrí que me pasaban a mi por ser mujer. Aquí por yo ser extranjera nunca he sentido prejuicio… Ahora bien, interesante para mi, a veces yo iba a hacer una entrevista y cuando se daban cuenta de que yo no era puertorriqueña por la forma en que hablo, me sometían a una especie de interrogatorio. La persona me decía: ‘¿y usted de dónde es? Ah, pues yo soy de Chile. ‘¿Y que usted hace aquí?” Ah, me encontré con mi esposo, que es puertorriqueño. ‘Ah, su esposo es puertorriqueño’ Y ya entonces empezaba a caer mejor y le decía, mi esposo es de San Sebastián del Pepino… ‘¿y usted tiene hijos?’ Si, tengo una nena. ‘¿Y dónde nació?’ Pues aquí, en Puerto Rico, en San Juan. Y era como, Ok, ‘sabes que te perdonamos que seas extranjera, te casaste con un puertorriqueño, tienes una nena de aquí y ya casi la consideraban del club. No con prejuicios, sino con curiosidad”.

¿Cree que cuando pase la pandemia se seguirá trabajando de forma remota en la industria del periodismo?

RM: “Lo de trabajar de forma remota se descubrió hace mucho tiempo. Lo que pasa es que ahora es mucho más sofisticado… A principios de los años 80 me enviaron para Miami para reportear sobre la comunidad haitiana porque aquí habían traído haitianos al Fuerte Allen de Juana Díaz. Había 800 haitianos detenidos porque eran inmigrantes ilegales y la comunidad estaba muy preocupada por esto. De ahí me mandan a Miami…En esa época no había celular, pero en el periódico El Mundo había gente que cogía las historias. Uno llamaba por teléfono regular y las dictaba…Uno tomaba los apuntes (del suceso o las entrevistas) los organizaba y dictaba la historia. Había oficinistas que se dedicaban a eso. Se ponían los audífonos frente a la maquinilla y copiaban las historias de uno. Esa es una forma de trabajar remoto… Cuando se inventaron los beepers, ustedes no habían nacido, fue una gran cosa tenerlos, pero eso lo único que hacía era notificarte que alguien quería hablar contigo y tu tenías que llamarlo con el teléfono regular. Luego llegan los teléfonos celulares y eso fue una revolución…De manera que esto de trabajar remoto no es nuevo, pero si es nuevo con nueva tecnología”

¿Qué consejo tiene para los futuros periodistas si tienen que enfrentar nuevamente una situación como la que estamos viviendo con la pandemia?

RM: El consejo general es vamos a ser buenos periodistas, vamos a ir a hacer lo que tenemos que hacer para hacer bien nuestro trabajo como los compañeros que en este momento están poniéndose en peligro para informar sobre la pandemia…Esta profesión igual que otras tienen sus momentos complicados y hoy los vivimos”.