Cáncer, diabetes y septicemia causas principales de muertes tras el golpe de María

Médico argumenta sobre los decesos negados inicialmente por el gobierno de Puerto Rico

Por Arianis Cabán Cantres
Reportero Digital Puerto Rico

La diabetes, la septicemia y el cáncer fueron tres de las causas principales de las muertes ocurridas en Puerto Rico a raíz de la emergencia catastrófica causada por huracán María, destacó a Reportero Digital Puerto Rico el doctor Luis A. Medina Avilés.

El galeno, especializado en Medicina General, hizo los señalamientos al comentar las investigaciones académicas realizadas para conocer a fondo las razones de los decesos vinculados directa o indirectamente al huracán que impactó la isla el 20 de septiembre de 2017.

Aunque inicialmente el gobierno de Puerto Rico se limitó a señalar que el huracán solo provocó 64 muertes, varias investigaciones documentaron que durante el periodo prolongado de interrupción de energía eléctrica, agua potable y otros servicios esenciales, personas con condiciones crónicas como cáncer, diabetes, deficiencias renales y otras enfermedades no recibieron tratamientos indispensables a tiempo, por lo que su salud agravó y muchos no sobrevivieron.

Uno de los estudios fue una encuesta aleatoria con una muestra de 3,299 hogares en la que se indagó sobre las causas de los fallecimientos de numerosas personas y así se estimaron cifras sustancialmente mayores a la cifra de 64 que insistió en mantener la administración del gobernador Ricardo Rosselló Nevares, quien se vio forzado a renunciar al cargo en julio de 2019, justo 21 meses después del devastador huracán María y un mes después de protestas masivas en las que miles de ciudadanos inconformes con su desempeño reclamaron su salida de La Fortaleza.

Un informe que resume el resultado del citado estudio, realizado por las universidades de Puerto Rico, de Harvard y la Católica de Ponce, señala que ‘’nuestros resultados indican que la cifra oficial de 64 es una sustancial infravaloración de la verdadera mortalidad tras el huracán María’’.

El estudio concluyó que, en lugar de 64, debido al huracán María al menos 4,645 personas perdieron la vida.

Según el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, esos cálculos reflejan que la tasa de muertes fue de 14.3 por cada 1,000 habitantes de Puerto Rico durante ese tiempo de emergencia tras el huracán.

En tal sentido, la tasa de mortalidad en el 2017 tras el paso del huracán María aumentó un 62 por ciento, en comparación con la cifra de 2016, lo que equivale a 4,645 ‘’muertes de más’’, según el análisis de peritos.

Entre las víctimas fatales figuró Bienvenida Molina Torres, quien estaba encamada hacia un año porque sufría de una enfermedad degenerativa, relató su hermana Consuelo. Explicó que por la falta de energía eléctrica para activar el sistema de aire acondicionado en su cuarto, desarrolló úlceras. Narró que su hermana fue llevada a diferentes hospitales en Arecibo para que la curaran y en dos momentos hospitalizada. Sin embargo, fue dada de alta sin ser tratada adecuadamente porque los hospitales no daban abasto debido a la aglomeración de pacientes.

Desesperados, el 24 de octubre sus familiares trataron de ingresarla en el United States Naval Ship Comfort (USNS), el barco sanatorio que la Marina de los Estados Unidos trajo a Puerto Rico en respuesta a la emergencia, pero tropezaron con un proceso complicado de admisión que requería que los pacientes fueran referidos a través del principal hospital público de Puerto Rico, el Centro Médico.

Consuelo contó a Reportero Digital Puerto Rico que el personal del hospital le presentó excusas, pero ella le recriminó y recordó que insistió en muchas llamadas para interceder por su hermana enferma.

Bienvenida no fue aceptada en el barco hospital USNS y murió el 27 de octubre de septicemia, según reveló su certificado de defunción, agregó su hermana.

Tres meses después del huracán María también aumentaron los casos de ‘’hipertensión, neumonía e influenza’’, aseguró, por su parte, la enfermera Kathyana Ortiz. También incrementó la leptospirosis, las enfermedades respiratorias y los casos de Alzheimer, agregó Ortiz, quien también aludió a un alza de suicidios.

Además, Medina Avilés expresó que la mayoría de estas muertes ocurrieron en hospitales que experimentaron un aumento en destrucción y estuvieron prácticamente inoperantes, sin servicio eléctrico, sin plantas eléctricas o con plantas incompletas, y sin reservas de combustible para operar.

Parecido al caso de la familia Molina Torres, otros atribuyeron muertes a la falta de diálisis, insulina, u oxigeno e incluso, mencionando que los médicos ‘’carecieron de mucho conocimiento’’.

Según el Departamento de Salud, solo quedan 9,000 médicos en toda la isla, 5,000 menos que en el 2006. Ciertamente, la escasez de doctores agravó la crisis de la salud.

Medina Avilés detalló que los trastornos por el huracán duraron mucho tiempo, resultando un incremento en las muertes por accidentes. Acorde con estudios, y según el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, el segmento en el que más se emitieron muertes para toda la población, durante los tres meses que siguieron al huracán, fue el de los adultos en edad productiva, de 30 a 44 años, donde el aumento fue de un 23 hasta un 39 por ciento, en comparación con el promedio de los tres años anteriores.

A diferencia del conocimiento generalizado y originado por el gobierno de que mayormente murieron ancianos y personas con condiciones preexistentes; las muertes entre los mayores de 70 años, fueron más, como lo son regularmente, crecieron entre 8 y 10 por ciento.

La calidad de vida, la salud y la fortaleza mental de los puertorriqueños ya estaban deterioradas por difíciles problemas que atraviesa la isla desde hace una década. Con María, los daños, tantof ísicos como emocionales se profundizaron y muchas personas murieron.