Soprano en comunión con los damnificados

La repartición de alimentos por parte de voluntarios ha sido constante tras el ciclón María. Foto de Jorge Ramírez Portela / GFR Media

Elinnette Quiñones Rivera
Reportero Digital Puerto Rico

El 20 de septiembre de 2017 cambió la vida de todos los puertorriqueños. Un devastador huracán arrasó con la isla. Miles perdieron sus hogares y pasaron semanas en refugios a expensas de ayudas del gobierno y entidades benéficas.

Con la caída del sistema de energía eléctrica, Puerto Rico entero quedó en tinieblas. Además, las telecomunicaciones colapsaron y muchos ciudadanos pasaron semanas sin saber de sus seres queridos.

A pesar de los estragos que causó el ciclón y las condiciones en las que comenzaron a vivir los ciudadanos, muchos dedicaron todo su tiempo a ayudar a los más afectados por el desastre.

Aunque por semanas era casi imposible atravesar las carreteras y llegar al centro de la Isla, colectividades se unieron logrando lo que parecía imposible.

“Brigada Verde Luz”, es el nombre de un grupo de puertorriqueños que se pusieron manos a la obra para ayudar a levantar al país. Patsy Muñoz fue la encargada de crear este equipo para llevar ayuda a cientos de damnificados.

Muñoz pensó que aunque ella también sufrió las consecuencias de lo ocurrido, tenía que hacer algo ya que “el gobierno no estaba haciendo casi nada”.

Luego que menguaron los vientos y aguaceros, reunió a un grupo de su condominio y les propuso hacer una brigada para comenzar a recoger escombros, llevar alimentos, y artículos de primera necesidad a las áreas mas afectadas de la isla.

“De los peores sitios que vi fue cuando fuimos a Playa Fortuna en Luquillo” dijo Muñoz. “La playa y las casas que estaban cerca estaban totalmente destruidas” añadió.

A esa zona ella y sus colegas tardaron más de dos horas para poder llegar. Ademas estuvieron en la comunidad Hills Brothers Sur, donde varias personas le ofrecieron albergue para pasar la noche.

Muñoz de 58 años, residente en El Condado en San Juan, es una mujer retirada. Trabajó en el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín, encargándose del hospedaje y bienestar de los tripulantes cuando se atrasaban o se cancelaban vuelos. También dedicó varios años de su juventud trabajando para el gobierno.

Ahora, su labor meses después del huracán no termina. Todavía está inmersa en acciones voluntarias para seguir ayudando a vecinos necesitados tras la crisis post María.

En entrevista con Reportero Digital Puerto Rico, contó que recién ayudó a una mujer que tenía a su padre hospitalizado y no había podido prepararle alimentos por no tener estufa de gas.

Muñoz le obsequió una estufa de gas propano que tenia en su departamento y ganó nuevamente la gran satisfacción de ayudar al necesitado.

Su labor no concluye. Ayuda a fundaciones dedicadas a el rescate de mascotas. Participa en actividades de orientación sobre la esterilización de mascotas y el tema de la adopción canina.

Sin embargo, no desatiende otras de sus pasiones, el canto. Pertenece a la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico donde es soprano.