Millonaria inversión para la recuperación de la USC tras el impacto del huracán María

Grupo de alumnos periodistas tras entrevista con el presidente de la USC

Por Paola Nieves Rivera, Davier Cruz Cardona, Hyderlis Pérez Ortiz, Paola Ortiz, Lynaitza Alicea Lorán y Aracelymar Soto Ramírez

La Universidad del Sagrado Corazón (USC) ha invertido cerca de un millón de dólares en la limpieza y rehabilitación de la institución tras los daños causados por el huracán María, reveló el presidente del centro docente, Gilberto Marxuach Torrós, quien advirtió que todavía falta una segunda fase de reparaciones, cuyo costo no se ha precisado todavía.

Además, en entrevista con Reportero Digital Puerto Rico, explicó que ante la necesidad de fomentar fuentes alternas de energía en la isla, tras el paso del ciclón, la USC ha comenzado a entrenar personas como instructores certificados en instalación de paneles solares.

Marxuach también habló de propuestas sometidas a Unidos por Puerto Rico con el fin de obtener fondos y desarrollar iniciativas en la que los alumnos trabajarían en entidades sin fines de lucro que luchan por la recuperación del país tras el golpe ciclónico y resumió esfuerzos que permitieron a la USC ser la primera universidad en reanudar operaciones después de la emergencia.

¿Qué deficiencias permitió descubrir el huracán en la universidad?

“La verdad es que Puerto Rico entero no estaba listo para algo de esta magnitud. Un huracán que logra acabar con el sistema eléctrico de la isla por completo y logra acabar con los abastos, no es algo que se planifica. Aunque hicimos todos los preparativos que pudimos hacer, la magnitud del impacto fue más allá de lo que pudimos anticipar.

Deficiencias hay muchas, y seguimos encontrando. El sistema técnico tecnológico de la institución se encuentra físicamente en la universidad en servidores, si no hay electricidad estos no funcionan. Si no tengo los sistemas de información arriba, ¿cómo una universidad moderna funciona? ¿Cómo se rediseña un semestre completo para terminar en el tiempo estipulado cuando hay tantas situaciones diferentes por las que está pasando el estudiantado? ¿Cómo hacer para que estas decisiones no afecten al estudiantado?

Fueron muchas las incógnitas durante el proceso, pero logramos salvar el semestre y sobre todo, salvar nuestra institución. Hemos aprendido mucho de esta experiencia. Estamos actualizando los generadores eléctricos de la universidad en caso de otro embate. De igual forma, se están instalando placas solares en los techos de los edificios para tener fuentes alternas de energía que nos permitan la realización de otras operaciones. No queremos meramente poner lo que había sino invertir en reparaciones que perduren y sean eficientes. Entiendo que aunque el embate fue fuerte, estuvimos protegidos pues los daños no pasaron a mayores¨.

¿Cómo ha sido la reconstrucción de la universidad después del golpe de María?

La reconstrucción de la universidad sigue después de María. Nosotros fuimos la primera universidad que abrió y reanudó operaciones después del huracán. Recordarán que abrimos las puertas el 9 de octubre, exactamente 18 días después del 20 de septiembre, pero una semana antes, el lunes 3, la facultad ya se había reportado para una reunión y trabajar el rediseño del semestre y el jueves de esa semana reunimos el personal administrativo.

Para nosotros fue bien importante abrir la universidad lo más rápido posible porque entendimos que era crítico llevar un mensaje a todo Puerto Rico que a pesar de todas las vicisitudes estábamos funcionando y le estábamos dando un espacio a nuestros estudiantes, facultad, empleados, exalumnos, a las comunidades cercanas y a todo aquel que quisiera venir a nuestros predios para poder tener un lugar para pensar y reconstruir su vida.

Aquí teníamos Wi-Fi, era uno de los pocos lugares donde había conectividad en los celulares; teníamos la cafetería funcionando, así que podíamos repartir alimentos. Se convirtió en un lugar donde ustedes, compañeros, profesores y la comunidad podía asistir, comunicarse y tratar de tomar control de la situación.

Desde esa fecha hasta el presente pudimos terminar el semestre a tiempo, ofreciendo las clases afuera de los salones. Sabemos que la reconstrucción va a demorar un poco, porque, aunque tuvimos la dicha de no sufrir daños significativamente grandes, aquellos ocasionados a las luces, postes, ventanas, techos, árboles caídos y otros requerirán tiempo. Pero el espíritu sigue fuerte, la comunidad sigue viva y aquí el mensaje es que nuestra universidad sigue luchando, sigue hacia adelante y que nada la va a detener. Y ese fue el mensaje que dimos en octubre y seguimos dando. Nos va tomar tiempo atender todas las cosas materiales, pero el espíritu sigue fuerte y seguimos entusiasmados hacia adelante.

¿Cuánto costó la recuperación del campus tras el paso del huracán?

Gastamos cerca de un millón en lo que se llama limpieza y recuperación. El recoger y habilitar y prepararnos para poder empezar y todo eso, obviamente, lo cubre el seguro. Hay seguros que la universidad tiene para cubrir ese tipo de gasto. Estamos ahora en la fase de someter las reclamaciones de los daños a los edificios… No hubo impacto ninguno que de por si fuera muy grande excepto el que pasó en el techo de la cancha de baloncesto, pero hay muchos pequeños, puertas, ventanas, postes, verjas, plafones, filtraciones de agua. Hay muchas cosas pequeñas, por eso es que nos hemos tardado, porque hay que ir una por una. Hay que costear, hay que documentar sus costos de arreglo, etc. Eso va a ser unos cuantos millones, pero es manejable y todo está cubierto por seguros.

¿En los tres meses inmediatos después del ciclón, cuáles han sido las decisiones más difíciles que ha tenido que tomar?

“Hubo que agrupar a la facultad para rediseñar las clases y para poder hacer tres sesiones en una semana. Hubo que trabajar el tema de las plantas eléctricas y el diésel. Fueron complicadas y a la carrera y todas funcionaron. Pero, más críticas era la realidad de nuestra comunidad, que necesitaba apoyos especiales. Cómo podíamos auxiliar y apoyar a los estudiantes, profesores de una manera apropiada, sensible y responsable. Eran tareas más difíciles porque eran individuales”.

¿Cómo se beneficiará la comunidad con el dinero recibido por la USC de Unidos por Puerto Rico?

“Hasta ahora hemos sometido tres propuestas a Unidos por Puerto Rico y solamente hemos recibido una. Las otras dos están pendiente a contestación. Sometimos una propuesta limitada, dirigida a poder establecer un programa para adiestrar y capacitar personal en la instalación de sistemas de paneles solares. Pudimos identificar una organización para ayudarnos a certificar los instructores y los cursos y eso es un campo en el que ahora mismo se necesitan todos los que se puedan en Puerto Rico. Así que lo que se hizo fue solicitar unos fondos para tener acceso a ese programa y ofrecerlo de forma gratuita al público y estamos certificando, si no me equivoco, cerca de 280 personas como instaladores certificados de paneles solares”.

¿De qué forma los estudiantes se verían beneficiados por las propuestas sometidas por la USC a Unidos por Puerto?

La segunda propuesta que nosotros hicimos fue una propuesta directamente a beneficio directa a los estudiantes, fue una propuesta de estudio y trabajo vinculada con ayuda comunitaria. Reconocimiento que una gran cantidad de nuestros estudiantes perdieron sus empleos o le redujeron sus horas después del huracán y que estaban con sus familiares pasando unas situaciones financieras complicada pedimos unos fondos para poder expandir el programa de estudio y trabajo, lo que hicimos fue proponer el trabajo del estudiante en vez de hacerse en la universidad que se haga en una organización sin fines de lucro en comunidades que estén en necesidad después del huracán de manera que podamos hacer varias cosas que el estudiante se ayuda financieramente y ayudar a las comunidades. Esas propuestas esperamos que podamos recibir respuesta pronto para ayudar a nuestros estudiantes.

¿De que trata esa tercera propuesta?

Es para desarrollar un programa para poder ofrecer clases a estudiantes de escuela superior. Muchas escuelas públicas no han podido reanudar sus operaciones. Y hay estudiantes de cuarto año que no han podido tomar sus cursos regulares porque sus escuelas no están operacionales o funcionando debidamente. Es para establecer un programa de poder desde la Universidad apoyar a las escuelas públicas y darles una alternativa para que no pierdan su cuarto año y adelantes sus estudios universitarios.

¿Cómo se ha afectó la matrícula de los estudiantes tras el paso del huracán?

El semestre pasado prácticamente se afectó muy poco. Creo que por todos los esfuerzos que hicimos nosotros pudimos regresar el 95 o 96% de los estudiantes, que es un numero altísimo. Pero de ese 96%, digamos, hubo un bloque de 20% que estaba participando de manera precaria. Había como ocho o nueve por ciento que estaba fuera de Puerto Rico. Había otro cinco o seis por ciento que estaba en Puerto Rico, pero no estaba viniendo, sino que estaba participando por correo electrónico o se estaba comunicando con el profesor, o estaba participando de alguna otra manera. Había otro cinco o seis por ciento que estaba viniendo a clase, pero de forma irregular. Venían una vez a la semana o venían una vez cada dos. Venían cuando pudieran. O no tenían transportación u otros problemas en su hogar y no podían venir todos los días, o sea, tenían muchos retos.

Cuando llega el segundo semestre un grupo importante de esos estudiantes que estaban en esa situación no volvió. Cuando uno viene a ver que todavía la situación de muchas familias es precaria, me explico, muchas empresas y organizaciones cerraron, así que mucha gente perdió sus empleos y fuente de ingresos. Muchos pequeños y medianos negocios todavía no han podido abrir, así que la fuente de ingresos de muchas personas se ve afectada. Muchos de nuestros jóvenes, como ustedes, que trabajaban para mantenerse, pagar sus estudios y ayudar a sus familias perdieron sus empleos o le redujeron sus horas. Todos esos elementos, yo creo que impactaron y siguen impactando porque esos temas no se han rectificado y un grupo de estudiantes tomó la decisión en enero de no regresar.

Yo creo que hay una posibilidad de que unos regresen en agosto o que regresen en enero, pero inmediatamente, ahora en enero, pues hay una baja más de lo normal. Siempre de diciembre a enero hay un grupo de estudiantes que no regresa, pero hay una baja másgrande. De los estudios que hemos podido hacer se debe principalmente a las situaciones de estudiantes que estaban en precario por el huracán y que no pudieron regresar, decidieron no regresar en enero. Muchos se fueron a Estados Unidos, otros pues simplemente no estaban en condición de estudiar este semestre.

¿Qué medidas no implantadas durante María se pondrían en vigor, de surgir otro huracán?

“No es que no se puso en vigor, sino que no teníamos cómo ponerla en vigor. Es el tema de poder mantener continuidad de operaciones. Teniendo fuentes alternas de energía eléctrica y asegurándonos que nuestras comunicaciones y sistema de información estén funcionando y asegurándonos que la universidad tendrá abastecimiento, no necesariamente completa, sino que sea lo suficientemente robusta. (Se podrá lograr) Fortaleciendo las plantas eléctricas, colocando placas solares para seguir funcionando de una manera aceptable”.

¿Qué cambios se imponen en la educación superior de Puerto Rico tras la experiencia de María?

“Ahora mismo tenemos una prioridad colectiva: Puerto Rico necesita tener una economía en crecimiento que ofrezca oportunidades de desarrollo para los puertorriqueños. Si la economía no crece, las oportunidades de desarrollo se reducen diariamente.

Las universidades tenemos que abrazar como meta colectiva como apoyamos este desarrollo, para que sea uno sostenido, próspero, equitativo y solidario. Es hora de preparar líderes, emprendedores que estén dispuestos a construir futuro.

Sagrado no busca crear empleados sino empleadores dispuestos a enfrentar los retos que se presenten en el camino del emprendimiento. Necesitamos personas que se entiendan a sí mismas y que sean capaces de reconocer que están trabajando, no solo para una empresa, sino para el desarrollo de un país entero”.