Borinquen menos verde

 

La tala indiscriminada de árboles en Puerto Rico representa un golpe ambiental para los aproximadamente 3.5 millones de habitantes. 

Por Luis Abdiel Reyes Burgos

Reportero Digital de Puerto Rico

Gran parte de la tala de árboles en Puerto Rico se lleva cabo sin los permisos necesarios lo que provoca grandes deslizamientos de terreno e inundaciones para las cuales no estamos preparados.

Para combatir el problema Mi Puerto Rico Verde y Pulmón Verde de Puerto Rico, organizaciones en la Isla que luchan contra la tala indiscriminada de árboles, concientizan a los ciudadanos mediante los portales web.

Recientemente, Pulmón Verde de Puerto Rico denunció que el municipio de Guaynabo dio permiso para que la empresa de campañas publicitarias B Media talara alrededor de 15 árboles al lado del Centro Metropolitano de Detención, conocido como la cárcel federal, para instalar un “billboard”.

En unos cárteles frente al área pusieron los números del municipio y del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) para que los residentes lo denuncien y eviten la tala.

Se ha comprobado que la deforestación, uno de los mayores factores que aporta al cambio climático, produce más calor y deslizamientos de terrenos en lugares donde estaban establecidos grandes árboles. La tala de árboles afecta también la calidad de los seres humanos y elimina el hábitat de muchas especies.

El caso de la Urbanización Villa España de Bayamón y el personaje de Tati quizás sea uno de los acontecimientos más recordado por todos.

Un mogote ubicado en la urbanización comenzó a ceder provocando un derrumbe el 20 de agosto de 2013 que afectó a sobre 11 familias.

Luego de tres años de lo ocurrido aún las familias siguen esperando que el Gobierno le responda de forma correcta, pues muchas de estas familias aún están pagando la casa que quedó bajo tierra y piedras.

Las empresas foráneas no son la excepción a esta problemática que atraviesa el país, pues para el año 2014 un grupo de ponceños se hicieron escuchar cuando la farmacia multinacional Walgreens cortó unos árboles en el Bosque El Samán de dicha ciudad.

De hecho, esto provocó que el legislador Víctor Vasallo Anadón presentara un proyecto, que fue aprobado por la Asamblea Legislativa, para regular la tala de árboles realizando así varias enmiendas a la Ley de Bosques de Puerto Rico.

En el municipio de Ponce también se presentó una controversia al respecto cuando se comenzó a construir la tienda Macys en Plaza del Caribe.

En el centro comercial se talaron aproximadamente 302 árboles y solo 46 que estaban sanos fueron trasplantados a otras áreas, según informó la empresa. En un comunicado de prensa la compañía informó que “Plaza se ha comprometido a exceder la siembre de árboles  requeridas para la mitigación”.

El municipio de San Juan también se vio envuelto en un pleito con un grupo de residentes del Viejo San Juan por la tala de árboles en Puerta de Tierra para la construcción de un paseo lineal. De hecho, durante la construcción del mismo se llevaron a cabo varias manifestaciones que afectaron la entrada a la Isleta.

Según un estudio ambiental realizado por Torres Rosa Consulting Enginners para examinar el área a construir develó que la obra no representaba un impacto ambiental significativo, pues en el lugar solo se encontraban plantas ornamentales y muy poca diversidad de especies.

En esta ocasión el municipio aseguró tener los permisos del DRNA y aseguró que la siembra de nuevos árboles s

e haría de acuerdo a los requisitos del Reglamento Conjunto de Permisos para Obras de Construcción y Usos de Terrenos.

Estas son algunas de las situaciones dadas en los pasados años respecto a la tala de árboles. Los hoteles, restaurantes y otros tipos de establecimiento también han estado en la mirilla de las organizaciones pro ambientales.

La organización Mi Puerto Rico Verde detalla que en nuestro planeta cien mil árboles son eliminados cada minuto y tan sólo el 11% de los bosques son protegidos y separados para su conservación.

En nuestra Isla, aunque siempre aludimos a que resalta el verdor de nuestras montañas, el bosque tropical El Yunque y el Corredor Ecológico del Noreste tan solo son un 2% de todo el planeta, pero albergan el 50% de todas las especies de plantas y animales del mundo.

En Puerto Rico, desde finales de los años 90’s se ha vivido una deforestación palpable que ha traído consigo más problemas ambientales.

 

Deforestaciones recientes en la Isla

Sin supervisión la tala de árboles de parte del Gobierno

Un total de 12 estudiantes concordaron con que las agencias reglamentadoras no han tomado las medidas necesarias para reducir la tala de árboles en Puerto Rico, según un sondeo realizado en la Universidad del Sagrado Corazón (USC).

Los alumnos entrevistados llegaron a la conclusión de que el Gobierno no ha tomado iniciativas abarcadoras para contrarrestar el corte de árboles.

“Por el contrario, lo que han hecho es promover el hecho de que se talen más árboles”, aseguró Rose Rivera, una joven ciudadana de Bayamón.

El problema de ocupar el lugar de los árboles

Ha tres años de haber ocurrido el derrumbe en la Urbanización Villa España donde Tati figuró como personaje principal, aún los vecinos de la misma continúan esperando por la construcción de un muro y la ayuda económica requerida.

Algunas de estas familias pagan simultáneamente dos casas, porque aún el Gobierno no toma las medidas necesarias.

Además, en el lugar del derrumbe aún se encuentran las casas afectadas que el municipio demolió por la mitad para construir el muro de contención. Sin embargo, aún se pueden observar los deslizamientos constantes que se dan en el mogote y los hogares cercanos al derrumbe están bajo una constante preocupación.

Por su parte, Constancia Rodríguez Lugo y Nydia Mage expresaron a este medio su felicidad de continuar viviendo en el lugar en el que ya llevaban más de 20 años establecidas.

“A pesar de lo sucedido estoy contenta, porque al menos el Gobierno nos pagó algo y el dinero que me dio es suficientes para comprarme una casa aquí (en Villa España) también”, afirmó Rodríguez Lugo conocida como Tati.

Sin embargo, este no fue el caso de todos los vecinos, pues hubo quienes no quisieron entregar su casa voluntariamente. Precisamente a estos vecinos de Villa España el municipio tuvo que expropiarlos de forzosamente lo que implica buscar fondos adiciones para adquirir esas propiedades.

El factor principal de este deslizamiento se debe a que para la construcción de estas casas se talaron más de dos docenas para construir un gran número de hogares.

“Construyeron estas casas debajo del mogote a sabiendas que en cualquier momento podía colapsar”, dijo Rodríguez Lugo y añadió que no sabía que un deslizamiento de tal magnitud podía ocurrir tan pronto.

 

¿Te acuerdas de los beneficios de los árboles?

(Foto suministrada)
(Foto de bosqueurbano.org)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conoce el antes y después de Plaza del Caribe