Perforar el cuerpo no daña el alma

Según estudios estadísticos, la mayoría de los jóvenes se perforan por diversión. (Foto: Luis Abdiel Reyes Burgos)

Reportero Digital Puerto Rico

Las perforaciones corporales no definen, ni identifican la identidad de un ser humano, señaló el sacerdote Mariano Martínez Galvéz.

Para religioso se trata de una “cuestión cultural, ya que en muchas partes de África existen distintos grupos étnicos que se perforan como una tradición de su región”.

Martínez Galvéz aseguró que la iglesia católica solo pide una justificación al miembro activo de la misma del por qué recurrió a tomar la decisión de alterar su organismo.

“El templo (cuerpo) sigue siendo templo, con o sin perforaciones”, expresó el sacerdote.

La iglesia católica considera el cuerpo humano como un templo del alma.

Riesgos a la vista ante perforaciones corporales

Los riesgos, según Emilio López, estudiante de enfermería de la Universidad del Sagrado Corazón (USC), son muy evidentes.

Algunos de estos son:

  • Inflamación e infección en el área del cuerpo donde se realizó la perforación
  • Supuración sanguinolenta
  • Úlceras, en caso de que las perforaciones ejerzan presión en el área seleccionada para esta práctica social
  • Necrósis

También, en caso de que la persona practique inclinarse de algún lugar mediante sus perforaciones, el estudiante sagradeño sostuvo que entre los riesgos de esta práctica están el desgarre físico, rojez en la zona del “piercing”, deformaciones en la zona perforada, entre otros.

Práctica milenaria

Las perforaciones corporales son populares entre jóvenes del Siglo XXI, pero tales prácticas se remontan a miles de años.

En libros de historia existe amplia documentación sobre perforaciones corporales en tribus como señal o mensaje determinado.

En ciertas comunidades, la marca en el paso de niño a hombre obligaba a cierta perforación. Mientras, en tribus Sioux, los hombres se perforaban el pecho y con garfios de metal se colgaban para demostrar su valentía y que ya estaban listos para ser guerreros.

Al presente, las perforaciones se asocian más con una moda. Predominan los aretes, más allá del único y tradicional en el lóbulo. Ser distinto o más extremo es llevar varios en el lóbulo u otras partes de la oreja. También se han vuelto populares las perforaciones en el área de las cejas o la nariz, especialmente en el tabique.

Algunos que tienen perforaciones para colocar joyería u otras piezas lo asumen como un reto personal o una expresión estética o esencialmente de moda.

Sin embargo, otras personas perforan partes íntimas como recurso de erotismo.

Qué ha motivado a algunos jóvenes universitarios a perforar sus cuerpos?

Reportero Digital Puerto Rico indagó al respecto en un breve recorrido por algunos sectores de la Universidad del Sagrado Corazón.

Mira los “piercings” y lee lo que contaron alumnos que los lucen.

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Por moda en su escuela superior, Krishia Vélez, de 20 años, estudiante de comunicación general de la Universidad del Sagrado Corazón, se realizó su primera perforación en su oreja izquierda a los 16 años. (Foto por Joshua Torres)
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Tatiana Muriel, de 20 años, estudiante de Producción Digital para Televisión de la Universidad del Sagrado Corazón, perforó el hélix de su oreja como símbolo de la unión con su pareja. Muriel comenzó con sus perforaciones a los 18 años. (Foto por Perla A. Hernández)
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Jorge Carrillo se hizo su primera perforación corporal por curiosidad a los 17 años en la oreja izquierda. Actualmente, el estudiante de la Universidad Sagrado Corazón cuenta con cuatro perforaciones en las orejas. (Foto por Rose Rivera)
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Mikel Corada, de 20 años, estudiante internacional de origen español, tiene un piercing en el pezón desde los 18. “Fue algo muy doloroso, pero hoy en día no me arrepiento de habérmelo hecho”, cuenta Mikel.
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Teddy Henry, estudiante internacional de Sagrado Corazón, decidió perforarse el antihélix de su oreja cuando tenía 18 años . Procedente de Francia, comenta cómo sintió la libertad de poder hacerlo al cumplir su mayoría de edad y en “una zona no tan visible como la cara”, cuenta él. (Foto por Azahara Rodríguez)

 

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Joey Santiago Quiñones, de 21 años, estudiante de la Universidad del Sagrado Corazón tiene dos perforaciones una en la nariz, y una en el trago de la oreja derecha. La perforación de la oreja la hizo cuando estaba en grado 12 a escondida de sus padres y a “sagre fría”.
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Joselyn Pérez Quiñones, estudiante de periodismo de la Universidad del Sagrado Corazón y procedente de Cayey, posee dos perforaciones en cada oreja y una en su nariz. Según Quiñones, quería perforarse desde pequeña pero su madre no se lo permitía por lo que tan pronto ingresó a universidad se las realizó.
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Walkyria Rodriguez de 21 años, estudiante de periodismo de la universidad del Sagrado Corazón, desde pequeña siempre quiso una perforación en el ombligo pues entendía que era sexy. Al cumplir los 18 años se realizó el piercing como regalo de graduación por parte de sus padres. (Foto por Joselyn Pérez)

 

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Tiare Santiago Cruz, de 20 años y residente del municipio de Toa Alta, deseó desde su infancia poder realizar alguna perforación en sus orejas por diversión. La estudiante de la Universidad del Sagrado Corazón (USC) en Santurce, logró a sus 17 años su objetivo cuando aún tenía en su cuerpo la anestesia provocada por una operación en sus cordales. (Foto por Laura I. Pérez Feliciano)
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Patricia Martin tiene, entre otros, un piercing en el ombligo. Se lo hizo a los 18 años porque era algo que siempre le gustó y a esa edad no dependía de la autorización de nadie. Además de este cuenta con otros 3 piercings (dos en la oreja izquierda y uno en la derecha). Le costó 9 Euros (7 Dólares aproximadamente) y para el futuro no tiene pensado hacerse ningún otro. (Foto por Iñaki Egibartruchuelo)