Puerto Rico al rescate del tinglar

La tortuga marina más grande del mundo busca refugio en las playas de la Isla. Foto tomada de: (World Wildlife Fund).

El paraíso de anidaje

Las costas caribeñas son claves para el rescate del tinglar

Por Alexandra Pedreira

Reportero Digital Puerto Rico

Las playas caribeñas cautivan a miles de bañistas, pero también son esenciales para especies en peligro de extinción como el tinglar.

Durante los meses más calurosos del año, las costas se inundan de personas que buscan el refugio del agua cálida y el sol brillante. Sin embargo, estos no son los únicos visitantes de nuestras playas en esta época.

Para especies como el Tinglar, estas se convierten en un lugar de sobrevivencia. Siendo la tortuga marina más grande del mundo y sobreviviente desde la época de la pre-historia, se encuentra en peligro de extinción desde el 1970, según el World Wildlife Fund (WWF, por sus siglas en inglés).

Defensores del Tinglar

En Puerto Rico, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), en conjunto con la Policía Estatal, han implementado varias medidas para la protección de esta especie amenazada .

Además, varias asociaciones de grupos comunitarios en la Isla efectúan patrullajes para la protección y contabilización de nidos.

Por ejemplo, Amigos de las Tortugas Marinas (ATMAR), una organización de base comunitaria sin fines de lucro con propósitos educativos y de conservación ambiental, es una de las asociaciones más activas. Con la mayoría del conteo de anidajes completados durante los meses de abril, mayo y junio, la ciudadanía puede ser partícipe de la eclosión de los neonatos. Esfuerzos comunitarios

“Nosotros necesitamos estar todos los días en la playa, la presencia de nosotros es bien importante”, dice Luis Crespo en un vídeo para promover la protección del tinglar. La presencia de todos los voluntarios es sumamente importante para la protección de la especie, agrega.

Según ATMAR, como medida de prevención, los integrantes realizan patrullajes nocturnos para la protección del Tinglar. En el vídeo Por amor a las torguas, vemos cómo integrantes de ATMAR, como Crespo, velan por el bienestar de la tortuga amenazada.

Los esfuerzos del DRNA y asociaciones como ATMAR, han brindado frutos en esta temporada de anidaje. Según datos ofrecidos por el Programa de Especies Protegidas del DRNA, el total de nidos para la temporada del 2014 fueron 1,066, con la mayoría de nidos en pueblos como Dorado, Toa Baja, Luquillo y Fajardo.

 La amenaza del hombre

La Ley de Especies en Peligro de Extinción, firmada en 1973 por el expresidente estadounidense Richard Nixon, busca “proteger y recuperar especies en peligro y sus ecosistemas de los que dependen”.

Según la ley, el matar, dañar, molestar, atrapar, comprar o vender una tortuga marina, parte de ella (huevos) o algún material derivado de ella (jabón, crema, prendas), es un delito federal que puede conllevar una multa de hasta $50,000 y/o un año de cárcel.

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twitter: @apedreira91

 

La armadura legal

La protección del tinglar bajo ley federal es estricta

Por Alexandra Pedreira

Reportero Digital Puerto Rico

Los predadores del tinglar suelen ser aves y animales marinos que capturan a los neonatos antes de llegar a las orillas del mar.

Sin embargo, el ser humano se ha incluido a la lista de los depredadores más peligrosos de muchos animales, entre ellos la tortuga marina. Durante las épocas de anidaje, la tortuga luchan por su sobrevivencia ante las amenazas que se presentan en las costas.

El Departamento de Recursos Naturales (DRNA), la Policía Estatal y varias asociaciones de grupos comunitarios suelen establecer un perímetro seguro para la especie alrededor del nido. Algunas actividades diarias del ser humano, como caminar por la orilla de la playa, puede causar daños a los nidos de la tortuga.

Bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción, se estipula que cualquier daño que se le haga al animal marino, tal como dañar, molestar y atrapar, son un delito federal que pueden conllevar una multa de $50,000 y/o un año de cárcel.

El tinglar está protegido por la Ley de Especies en Peligro de Extinción de 1973. Foto tomada de: (blog.al.com)

Daños humanos

Uno de los aspectos más dañinos al hábitat de la especie es el alto volumen de construcción en las áreas costeras. Proyectos turísticos y residenciales han destruido los lugares de anidajes del tinglar.

Sin embargo, uno de los daños más grandes a la especie marina es uno de los aspectos más comunes de la vida cotidiana del ser humano. El uso de la iluminación artificial cerca de las costas les hacen gran daño a los neonatos y tortugas adultas.

Las luces desorientan a las tortugas y causan que las mismas tome rumbo en dirección a ellas, los que significa una aumento de factores peligrosos para su sobrevivencia. Ese elemento artificial lleva a las tortugas a ser expuestas a llegar hasta las carreteras más cercanas a la costa, una mayor cantidad de depredadores y una máxima exposición al sol durante las horas del día.

Tenemos que tomar en cuenta que tenemos una participación en la eclosión de los animales. Es nuestro deber reportar las conductas dañinas para el hábitat del tinglar y cualquier otra especie.

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Incertidumbre ante esfuerzos del DRNA

Estudiantes piensan que no están haciendo lo suficiente

Por Alexandra Pedreira

Reportero Digital Puerto Rico

La opinión pública ante los esfuerzos del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) para la protección de animales en peligro de extinción varía entre los jóvenes universitarios, según un sondeo realizado por Reportero Digital Puerto Rico.

El sondeo, llevado a cabo en la Universidad del Sagrado Corazón, muestra las opiniones positivas y negativas de los jóvenes ante los esfuerzos de protección de las especies amenazadas. Un 50 por ciento de los estudiantes entrevistados opinó que el DRNA hace lo posible, dentro de su alcance, pero siempre hay espacio para mejorar sus labores. Sin embargo, un 40 por ciento piensa que el DRNA no está orientando a la ciudadanía y un 10 por ciento no tiene conocimiento amplio del tema.

Daila Alaya, estudiante de periodismo, aseguró que el DRNA hace todo lo posible ante la crisis económica que enfrenta el país. “Están haciendo lo máximo con lo que le queda al departamento”, opinó Ayala al aludir a rumores de despidos y disminución de salarios que tuvo el DRNA en el 2009.

Según Ramón Santiago, natal de Juana Díaz, el DRNA mantiene una postura firme ante las leyes de protección que se toman en contra de los ciudadanos que violan la ley. Adicionalmente, Santiago reconoce que hay “muchos lugares en la Isla donde se protegen las especies amenazadas”.

“En el área del Oeste, conozco que el departamento es bien estricto con la basura y los botes”, aseguró Nathasha Bonnet, procedente de Rincón. Sin embargo, dijo que no tiene un amplio conocimiento del tema.

Al igual que Bonnet, las estudiantes Andrea Pérez y Heidee Rolón afirmaron que tampoco tienen mucho conocimiento del tema. Pérez y Rolón propusieron que el DRNA debe hacer más programas para concientizar al ciudadano y las comunidades.

El consenso general de las personas que piensan que no se están haciendo los esfuerzos necesarios es que el DRNA debe hacer varios programas para beneficio de la ciudadanía.

“Nunca he visto acción del departamento”, señaló Coralyz Gonzalez, originaria de Aguada. “No veo la iniciativa ni que inciten a la sociedad”, añadió.

Para vídeo del sondeo, haga clic aquí.

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